lunes, 15 de julio de 2013

Fotos de la marcha por el cierre definitivo del zoológico Villa Dolores.

Pasadas las seis de la tarde y al grito de “¡liberar, liberar a los animales ya!” partió la marcha convocada por la Coordinadora Anti-Zoo, que se enmarca dentro de la campaña por el cierre del zoológico Villa Dolores y de todos los zoológicos. Con una pancarta que decía “ni leyes ni reformas, liberación animal”, llegó hasta la I.M.M., principales responsables del zoológico y la marcha siguió derecho para dentro mientras la policía y otros alcahuetes intentaban impedirlo.



  Algo tan absurdo como un zoológico es únicamente posible en un mundo en el que la vida es considerada mercancía. Un mundo en el que algunos se alegran cuando la destrucción de la Tierra avanza, cuando la contaminación del agua aumenta y es vendida a empresas sedientas de dinero.
  Un zoológico no es más que un negocio que se intenta justificar con mentiras como la educación, la investigación y la conservación de especies. Es una empresa y como cualquier otra su única finalidad es obtener ganancias económicas. En este caso, transformando a los demás animales en mercancía, algunos capturados de sus hábitats naturales y otros nacidos en cautiverio.
  La Intendencia Municipal de Montevideo es responsable del zoológico Villa Dolores, es responsable de una cárcel en la que con 30 pesos podés pasar una tarde mirando cómo viven los presos, es responsable de la esclavitud de cientos de animales.
  Señalámos a la comunista Ana Olivera, intendenta de Montevideo; a Eduardo Tabárez, director del zoológico; a Fernando Cirillo, ex-director, actual veterinario del zoológico y a Héctor Guido, director general del departamento de Cultura de la Intendencia como algunos de los tantos responsables de que el zoológico Villa Dolores esté funcionando. Todos ellos son responsables de la mercantilización de la vida por llevar adelante, apoyar o defender esto.
  Esta mercantilización es la que hace funcionar el capital, el mundo de la explotación. El mundo que considera todo lo vivo como un recurso para obtener ganancias económicas. La megaminería, las pasteras y los megapuertos son claros ejemplos de ello. Destruyen la tierra, desalojando a personas y otros animales para que algunos se llenen de dinero los bolsillos.
  La mercantilización de la vida está presente en todas partes, en nuestras vidas diarias, cada vez que vamos a trabajar y un patrón lucra con nuestra fuerza y nuestro tiempo, cada vez que tenemos que pagar por algo que es necesario para vivir como alimentos o agua, cada vez que tenemos que pagar por un espacio en el que vivir.
  El mundo de la mercantilización es también el mundo de la dominación. Dominación que se sostiene mediante la violencia de las fuerzas del orden del Estado y es reforzada con el miedo y con valores que se propagan como incuestionables y que cada vez que ganan se reproducen generando relaciones autoritaraias en todos los ámbitos de nuestras vidas. Normalizando actitudes como la de mirar para otro lado cuando algo le sucede a otro o agachar la cabeza cuando algo nos pasa a nosotros, naturalizando valores de debilidad, de conformismo y de alcahuetismo.
  Ante todo esto proponemos profundizar el apoyo mutuo, la rebelión constante contra este mundo de explotación y el mantenerse pensando y haciendo, haciendo y pensando para construir nuestros caminos.
  Es necesario responder a los ataques constantes y cada vez más profundos que el capital ejerce sobre nuestras vidas.
Proponemos ver-hacer entre todos sin autoridades cómo podemos vivir y llevar una vida que merezca ser vivida alejada de la explotación o dominación de unos sobre otros.

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